sábado, 12 de mayo de 2007

Su torturador, su mejor amigo








En el departamento de cirugía de la Universidad de Bâle (Suiza) y en el hospital cantonal de la misma localidad, se mantiene a perros NO anestesiados con el vientre abierto durante meses, mientras les manipulan los intestinos. Antiguamente, a los animales sometidos a esta larguísima y espantosa tortura les cortaban las cerdas vocales para que no molestaran con sus alaridos.

No tengo palabras...para poder hacer contra a semejante salvajada. No se me ocurre como poder defender a estos perros. Esa imagen me bloquea todos los argumentos, pensamientos que pasan por mi cabeza. Solo me imagino a esos pobres perros agonizando sin poder emitir sonido, sin que nadie les pueda salvar. Porque esto tiene fines humanitarios... humanitarios.

Me avergüenzo de pertenecer a esta especie, me avergüenzo de ser humana, me avergüenzo de ser un ser al que no le importa nada ni nadie más que su bien propio ... me da vergüenza saber lo que está pasando y no hacer nada... mientras yo me opero de un tumor dándome sedación, cuando antes de poderse utilizar esa sedación han tenido que morir cientos de animales para que yo pueda operarme dormidita.... y siga viva.

Mirad algunas de las foto... no están muertos...sufren, un animal, aunque la gente no lo crea, siente, física y psicológicamente,frágiles... ¿Vamos a dejarles así con los intestinos fuera?...¿con el corazón despedazado? con los gritos de dolor en su interior sin que puedan salir y sin que todo el mundo oiga su dolor... no son juguetes, no son experimentos con gaseosa....son seres vivos como tu y como yo... , los mismos que se ponen enfermitos, los mismos que te piden cariño o te piden ayuda cuando están tristes. Los mismos que si no estás, lloran. Los mismos que darían su vida por su amo...los mismos que cuando les pegas les duele y te chupan la mano para pedirte perdón.

Como en un e-mail que me enviaron hace un tiempo que contaba común niña de 5 añitos estaba en una gasolinera con sus padres en el coche. Estos salieron de él. Mientras la niña se quedó en el coche con una pinturitas y se dedicó a pintarlo entero. Cuando su padre volvió y vio toda la tapicería pintada le pegó tanto a la niña que le tuvieron que llevar al hospital. Al de unos días los médicos llamaron al padre para contarle que había habido una complicaciones. Le tuvieron que cortar las manitas. Para la sorpresa de su padre cuando fue a visitarla la hija le dijo “ Ya he aprendido la lección. Devuélveme las manitas por favor, de verdad, ya he aprendido”.
Mírale a los ojos y dime si de verdad se merecen.





















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